
Muchas personas creen que para alimentarse mejor hay que cambiar toda la rutina de un día para el otro. Sin embargo, los mejores hábitos suelen construirse paso a paso.
Incorporar pequeños cambios como
- reemplazar alimentos y bebidas ultraprocesados, al menos en una comida principal al día por una preparación casera con ingredientes naturales u orgánicos,
- incorporar un puñado de frutos secos al día, alguna fruta y verduras,
- tomar agua durante el día, y en las comidas elegir agua o jugos exprimidos por sobre gaseosas o alcohol (estos últimos dejarlos para momentos sociales o como permitidos ocasionales),
- reducir el consumo de azúcar y sal común ultraprocesada
pueden marcar una gran diferencia con el tiempo, porque mejoran la calidad de vida.
La clave está en encontrar un equilibrio sostenible y disfrutar el proceso.
